No es normal que un ave cante a las 2:00 am
No es normal que un pájaro cante a las 2:00 am, pero en las ciudades del mundo es un fenómeno frecuente en la actualidad. El horario biológico de muchas especies de flora y fauna les mantiene activos desde el alba hasta el anochecer, tales son los casos de las gallinas y los girasoles, así como también de muchas otras especies que conviven con nosotrxs en nuestra cotidianidad.
Tal como existen especies adaptadas para la vida nocturna, las cuales poseen una visión poco desarrollada en comparación a sus capacidades auditivas (como murciélagos), o tienen una forma silenciosa al cortar el aire al vuelo (como la lechuza) entre otras cualidades a las que podríamos añadir una larga lista, las especies diurnas tienen también sus características distintivas.
En el caso del Zorzal, habitante de espacios cotidianos en el campo y la ciudad, frecuenta las plazas, parques y todo lugar donde pueda cazar insectos y gusanos, de lo cual se desprende su característica más distintiva, avanzar dando saltos a través del pasto de plazas y parques deteniéndose cada tantos: mediante su agudizada percepción sensorial (auditiva y a través de sus patas) captan el movimiento de los gusanos bajo tierra, al momento de oír uno entierran el pico y le dan caza.
Si bien hay agentes contaminantes que pueden variar desde el cambio en la energía transmitida a través del suelo hasta la contaminación auditiva generada por múltiples razones (las cuales afectan el desarrollo normal de diversas especies sólo por incidencia humana), las luces artificiales han sumado un nuevo factor de riesgo aumentando la vulnerabilidad de algunos seres al confundir las luz artificial blanca con energía solar, lo cual puede afectar tanto en sus ciclos reproductivos como de alimentación.
La cantidad de luz artificial procedente de la superficie de la Tierra durante la noche incrementó su resplandor y su extensión en un 2% cada año, debido al rápido cambio y al desarrollo de las brillantes luces LED (https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2017/11/las-luces-led-incrementan-la-contaminacion-luminica)
Entre los seres que presentan gran actividad nocturna y cuentan con ojos adaptados para la oscuridad, un sigilo destacable y una agilidad admirable está el gato, cazador nato que cuenta con afiladas garras retráctiles y colmillos, cualidades constrastables con la poca capacidad visual nocturna de las aves diurnas, el trino melodioso de su cantar que no pasa desapercibido en ningún lado y un vuelo que pueden oír hasta los humanos, lo cual genera una problemática bastante contundente si los sumamos a otros datos estadísticos.
En Estados Unidos los felinos cazan alrededor de 4 millones de aves y 22 millones de mamíferos al año, según indican los resultados un estudio científico realizado por Nature Communications. (https://www.nature.com/articles/ncomms2380)
La misma especie que ha contribuido a la extinción de más de 30 otras especies alrededor del planeta, sin ser culpable ni mucho menos responsable de seguir sus instintos cazadores eventualmente tendría un horario de caza idóneo en su jornada de mayor actividad, lo cual podría traer consecuencias graves en las cadenas tróficas endémicas cambiando las estadísticas poblacionales de algunos territorios. El tema es bastante grave, en el campo cada vez hay mayor intervención humana al igual que sequía, los proyectos inmobiliarios y el derroche indiscriminado de recursos agotan las napas y las especies migran de lugares secos; si bien en el campo no hay tantos gatos como en las ciudades, el hecho de que éstas alberguen tanta vida en parques y plazas hace que por consiguiente los frecuenten aves, elevando todavía aún más las tasas de mortalidad, en la búsqueda eterna por la supervivencia entre especies salvajes insertas en un mundo ajeno, nocivo y que no corresponde al entorno natural donde se deberían desenvolver las especies.





